Una alimentación saludable es fundamental para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, hipertensión arterial, diabetes y dislipidemias. Es en este contexto, donde el aceite de oliva, además de su uso gastronómico, brinda una serie de propiedades que contribuyen positivamente a la salud, explica Karen Cruz, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.
El aceite de oliva chileno comenzó a exportarse en el 2001 y ha sido premiado en concursos mundiales, logrando ingresar con éxito a importantes mercados internacionales, como Estados Unidos y Asia. Sin embargo, en nuestro país, su consumo per cápita llega sólo a los 200cc anuales, muy por debajo de otros productores como Italia o España, con 13 y 14 litros anuales respectivamente.
Muchas veces las personas desconocen las propiedades que posee el aceite de oliva, explica Karen Cruz. Pero este producto, agrega, contiene un tipo de ácido graso (ácido oleico), caracterizado por ser monoinsaturado y capaz de disminuir el colesterol LDL y aumentar el colesterol HDL.
El aceite de oliva, además de ser una excelente fuente de nutrientes con propiedades antioxidantes, en una dieta promedio de 1800 calorías, cubre el requerimiento con 30 grs (15% VCT), es decir, con 1 cucharadita de aceite más 1/2 palta, por ejemplo. No obstante, puede perder su propiedad saludable por efecto de la fritura y la cocción, por lo que se recomienda su consumo en crudo, al conservar íntegramente sus características nutricionales, dice la nutricionista. Sin embargo, al momento de elegir un aceite para freír se debe optar por un aceite de oliva, ya que este es mejor al resistir las altas temperaturas, al compararlo con un aceite vegetal hidrogenado.

Además el aceite de oliva es más aceptado en lo sensorial y degustativo que los demás aceites luego de sufrir el proceso de fritura, como muestra un estudio comparativo en frituras realizado para un post grado en el INTA, donde además se evalúo rendimiento, calidad degustativa y nutricional, posicionando al aceite de oliva en segundo lugar después del aceite de girasol con alto contenido en oleico.
Tipos de aceite
Este aceite es el zumo extraído mecánicamente de la aceituna por presión, centrifugación o escurrido, métodos que permiten conservar los más valiosos compuestos del fruto originario y que le otorgan un gran valor nutricional, medicinal y cosmético, además de un excelente gusto y aroma. Durante todo el proceso, no se utilizan aditivos ni preservantes.
El color del aceite de oliva puede variar del dorado al verde oscuro, dependiendo de la variedad de aceituna empleada. El sabor puede ser más o menos amargo, afrutado y dulce, pero siempre será una inteligente opción. El mercado ofrece diferentes alternativas de acierte de oliva:
Aceite de oliva extra virgen: zumo puro de aceituna, ya que no es aceite refinado. Se obtiene al prensar la oliva en frío y no puede tener una acidez superior a 0.8°.
Aceite de oliva virgen: se obtiene mediante métodos mecánicos sobre la oliva (no es refinado), pero posee mayor acidez que el extra. La acidez va desde 0.8º hasta 2° para el fino y hasta los 3.3° para el corriente.
Aceite de oliva: se obtiene a partir de aceites de oliva refinados a los que se añade un 15% de aceite de oliva virgen extra.
Aceite de orujo de oliva: se obtiene mediante disolventes, a partir del orujo de la aceituna, que es el residuo sólido que queda después de la extracción del aceite (hueso, piel y pulpa). Al momento de envasarlo se mezcla con aceite de oliva virgen.